Nací en Buenos Aires, Martínez. Conocí la pintura cuando era muy chico en el taller del maestro Liberato Spisso al que asistía con mi viejo. Me encantaba el olor a trementina y la aglomeración de cuadros y esculturas. Más adelante seguí investigando el mundo de los colores en el taller de Pablo Giacomini.

Me gradué como arquitecto en la UBA en el año 2003. Dejé de lado el arte por muchos años y dediqué mi vida a la oficina, las cuentas corrientes y el turismo. En el año 2014 decidí patear el tablero. Tomé una decisión drástica renunciando a mi trabajo de años y empecé una búsqueda que no tiene fin.

Retomé los lápices y pinceles casi como una terapia. Surgieron viajes a la Patagonia y un trabajo de temporada en el Parque Nacional Los Alerces. Allí mi amor por los animales se puso a flor de piel y se produjo una conexión mágica con la pintura. Desde ese momento no hago otra cosa que pintar.

Fui a los talleres de Pablo Solari y Sebastián Mesa. Armé mi atelier en el living de mi casa y lo llené de pomos, pinceles, maderas y hojas. Surgieron murales, exposiciones e ilustraciones. Descubrí la técnica del esténcil. Y descubrí también que pinto porque quiero que me quieran.

Mi pintura está inspirada en animales, naturaleza y figura humana. Es un trabajo lúdico de combinaciones entre la línea negra, colores saturados, texturas, grafismos y simbología. Mezcla técnicas y lenguajes pasando por el arte pop, el esténcil, el dibujo naif, la ilustración y la fotografía.